Después de saber las consecuencias del terremoto en Japón del pasado Viernes, y sabiendo que el principal mercado de los fabricantes de automóviles japoneses es el americano, ya nos olíamos que la industria americana iba a sufrir estragos. Y ya está pasando.
Mientras que las plantas de ensamblaje de marcas japonesas en los Estados Unidos, Canadá y México se dedicaban a sus horarios normales de producción según lo planeado, los equipos de evaluación en ambos lados del Pacífico estaban evaluando los daños a las líneas de suministro global.
Ante la sospecha de que la escasez de piezas, pronto se convertirá en una realidad, algunos fabricantes de automóviles como Toyota, han recortado de inmediato la producción en las horas extraordinarias de sus plantas a fin de conservar piezas, y no parar completamente su manufactura, hasta que el abastecimiento de piezas vuelva a restablecerse.





